jueves, 15 de noviembre de 2018

LA ETIMOLOGÍA DEL TOPÓNIMO LA ÑORA, Y DE LA RUEDA Y LA HISTORIA DE ESTA LOCALIDAD MURCIANA Por Fulgencio Martínez. Publicado en la revista Cangilón

LA ETIMOLOGÍA DEL TOPÓNIMO LA ÑORA, Y DE LA RUEDA Y

LA HISTORIA DE ESTA LOCALIDAD MURCIANA


Fulgencio Martínez

En este enlace puedes leer un trabajo histórico-etimológico sobre el topónimo La ñora, un lugar de Murcia, asociado al famoso pimiento llamado ñora o añora. La filología puede deparar sorpresas y actualidades, además de ser divertida y rigurosa.

http://cangilon.regmurcia.com/revista/N34/N34-02.pdf

miércoles, 31 de octubre de 2018

 

Hoy miércoles a las 8 en el Loft 113 de Murcia, calle Santa Quiteria, se inagura la exposición fotográfica de Carolina Illán "Ginegénesis". Presenta la periodista y escritora Pity Alarcón, interviene José Antonio Serrano, médico y candidato del PSOE a la alcaldía de Murcia. Organiza el Taller de Arte Gramático.

 

ARTE Y POLÍTICA. POR PITY ALARCÓN. ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO "LA OPINIÓN" 31-10-2018

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2018/10/31/arte-politica/967839.html


Arte y política

30.10.2018 | 18:39

                                   
Murcia es una ciudad dinámica. Raro es el día en que no se celebran distintos e interesantes actos, muchas veces a la misma, para ofrecernos los más variados acontecimientos. Desde la presentación de un libro a un recital de poesía o una conferencia sobre los más variados temas. Es una ciudad que se mueve y que muestra una espacial sensibilidad hacia los acontecimientos culturales. Y uno de esos acontecimientos, no sabemos si llamarlo cultural o político-cultural, pero que a priori llama la atención, es el acto organizado para hoy a las ocho de la tarde por Taller de Arte Gramático, porque este acto significa la vuelta de este colectivo. 

Una asociación que ha dinamizado la vida cultural murciana con recitales de poesía, presentación de libros, teatro, conferencias y encuentros en homenaje a figuras de las letras españolas, habiendo publicado doce números de la revista Ágora y una colección de libros que ha editado seis obras, entre poesía y teatro, de nuevos autores. Asociación que durante un tiempo ha permanecido en silencio y que ahora recupera una voz que se hizo imprescindible en la vida cultural de Murcia. Y reaparecen con un acto en el que, pienso que de manera original, se aúna el arte con la política. La creación de alguien, Carolina Illán, que ha hecho de la fotografía su modo de expresión artística, y la aparición en el mundo de la política como candidato del PSRM-PSOE a la alcaldía de Murcia del médico José Antonio Serrano, que entiende la política como un servicio a la ciudadanía y la cultura como parte fundamental en la vida de esa ciudadanía. Y lo hacen juntos, en una unión de dos generaciones que tienen el mismo lenguaje. 

Carolina Illán investiga con su cámara de fotos, con su manera de percibir la vida, la belleza de la mujer y su misterio, a través del objetivo de su máquina por el que ha venido mirando el mundo desde que era una niña y descubrió que a través del click de esa cámara ese mundo adquiría otra dimensión, sobre todo el de la mujer. Y es que, como ha escrito el poeta Fulgencio Martínez sobre su arte, Carolina Illán invita a imaginarnos el vuelo de la materia hecha mujer y llama a la reflexión sobre el mundo que nos rodea porque, como apunta, en su obra hay un doble homenaje, poético y pictórico. Es, dice, como un paseo primordial del ser humano y de la naturaleza a través de la síntesis de cultura, arte y poesía. Y sobre todo hay un homenaje a la feminidad a través de su objetivo que la mirada de Carolina Illán dota de misterio por medio de sus imágenes. 

Y José Antonio Serrano es seguramente el mejor candidato que el PSOE podría presentar a la alcaldía de Murcia. Porque tiene todas las cualidades que le hacen un político en el que confiar. Porque es solidario (pertenece a Médicos sin Fronteras y eso ya da una pista sobre su conciencia altruista), porque es honesto, porque cree en la política como un instrumento para mejorar la vida de los demás. Porque nunca se sirvió de ella, quizás porque es un buen médico entregado a su profesión que, pese a ser afiliado al PSOE desde hace muchos años, siempre se mantuvo al margen de las luchas por el poder, hasta darse cuenta de que las cosas hay que intentar cambiarlas desde dentro. Cualidades todas ellas que seguro pondrá en práctica si es alcalde de la ciudad a la que José Antonio ama. Una ciudad que se expande por las pedanías (nació en Puente Tocinos) y que él pretende, como buen médico que es, que el corazón de ellas lata al mismo ritmo que el de la urbe. 

Y me parece extraordinaria la unión del arte con la política. Siempre son necesarios gobernantes que amen la cultura, que sean sensibles a ella, porque lo mismo que eliminar la filosofía de la enseñanza escolar fue como eliminar la capacidad de pensar, no proteger la cultura, la creación artística, es privar a la ciudadanía de lo que nos humaniza y nos hace mejores.

jueves, 14 de septiembre de 2017

E L CREADOR DE ESTE BLOG REVISTA ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO INFORMA: Este dominio no está en venta. MALDITOS LOS QUE USAN LA CULTURA PARA SU PROPIO LUCRO.

domingo, 12 de febrero de 2017

"La apuesta", de Dionisia García. Una lectura de Ángela Mallén. Revista Ágora digital-Ágora-Papeles de Arte Gramático











“La apuesta”, de Dionisia García



-Una lectura de Ángela Mallén-


(LA APUESTA, Dionisia García. XXX Premio de Poesía Barcarola
Nausícaä . Colección La Rosa Profunda. Albacete 2016. 66 páginas. 12€)


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DIONISIA GARCÍA


LLevar la oscuridad dentro del pecho / despierta la pasión por lo ignorado”. Con estos versos pensativos abre su nuevo poemario la poeta Dionisia García. Y recuerda con ellos la divisa de los antiguos alquímicos: *Obscurum per obscurius, innotum per ignotius, que Marguerite Yourcenar utilizó como epígrafe en la segunda parte de su novela Opus Nigrum. Así como M. Yourcenar hace que su protagonista, Zenón, sufra los avatares del siglo dieciséis desde la búsqueda de una ascética del conocimiento; Dionisia García nos plantea también, con su profundidad lírica, una apuesta emocionante y arriesgada: el recorrido intelectivo y anímico desde la sombra hasta la claridad. Ya en el preludio, nos entrega la poeta las claves para interpretar su poemario: apelar, siempre esperanzados, a los sentidos atentos, al vivir generoso y a la experimentación tenaz (“Quizá sea una forma de conciencia / mirar cuanto nos cerca, con luz pródiga, / y encontrar el reflejo del ansiado destino”). Pero no es hasta los últimos versos del último poema, cuando se nos desvela la clave final: sólo en libertad es posible la búsqueda, tanto en la vida como en la eternidad: “Si libertad yo alcanzo, seguiría la búsqueda. De Ti no me despido”. 

Alcanzar, abrir, ser, caminar, mutar, crecer, arar, insistir, esperar, despertar, agradecer, ver, apostar, indagar, confiar, comunicar, avivar, compartir, volar, recordar, aclarar, buscar, fundar, alcanzar... Si reunimos las acciones que recorren estas páginas, vemos que todas ellas son coherentes con una propuesta hacia la luminosidad y la trascendencia. Un propósito creyente, una confianza. 

Y es que el aparato sensorial de la poeta Dionisia García se rige según una legislación tan armónica y crea un microcosmos tan ordenado, preciso y pulcro que, si el lector entra en sintonía con su poesía, el tiempo del mundo y la experiencia de vivir cobran un placentero significado que se mece en los sentidos.  Su voz que crece en nosotros como la hierba en la orilla de un río: “Varear la corteza para que esponje el limo, /a su debido tiempo, porque la tierra sabe, / y vendrá el sembrador, con su mano granada, / mirando cada surco. Y se abrirán las nubes, / las madres de la lluvia, para que todo sea”. 

Todo su poemario se lee a ritmo lento, de caminante contemplativo y reflexivo. Versos alejandrinos, de discurso sosegado, que nos permiten respirar en sus hemistiquios. Pero también heptasílabos o endecasílabos rumorosos, apacibles. La voz de Dionisia García, dorada y madura como los cereales de una conciencia fértil, nos va desmenuzando, desbrozando el camino, en un susurro y en un canto que nos alerta ante la belleza. “Detente instante / en este vaso ancho / que alberga las anémonas…. Que mi pasar no quede, / pero sí la belleza de las cosas”. 

Diríase que hay empeño en la palabra poética cuando ésta se alía con la luminosidad para evidenciar lo ensombrecido, y con la sonoridad para alegrar lo silente, y con la ligereza para elevarse sobre la pesadumbre de las cosas. “Asómate a las aves, al mundo de los astros. / Nadie pudo abarcar tanto prodigio. / del festín de las flores, ¿quién ha llegado al límite? / No dejemos atrás a los insectos con su armonía dulce, / ni árboles como hombres, que al mirarlos te miran”. 

Diríase que hay tesón en la palabra poética cuando ésta se elige en función de su hondura por la necesidad de expresar un pensamiento que fluye de la serenidad. “Fíate de esa luz intermitente. / La lucha es el portal del vencimiento. / Solo la plenitud será posible / si nosotros queremos que amanezca”. 

Diríase que hay riesgo, cuando se deposita esa palabra sobre la experiencia pura para añadirle a ésta un significado que la acerca a aquello que sea lo primigenio y lo transcendente. “En mi vida de ahora busco con decisión, / más todo está vallado, intransitable / como si no existiera quien estuvo…    El hombre solo acepta lo posible, / cuando su mente acoge y ven sus ojos. / Alguien fundó la luz, el firmamento, / y sabe por qué quiso la espera confiada”. 

Diríase que hay empeño, tesón y riesgo. Pero, sobre todo, diríase que hay compromiso en la palabra que escribe y convoca Dionisia García. Por eso, por todo eso, la suya es la palabra que apuesta por la vida y también por su trascendencia.



“Reales son los trigos del verano,
los pájaros que pican el fruto de la higuera;
la mirada precisa del amor…

Apostar es la fuerza, el inocente impulso
que ilumina esa estancia de paciencias,
un refugio mayor que nos redime,
y ayuda a caminar entre consuelos”. 


Queda, pues, bien logrado el propósito de la poeta en este poemario orientador y alquímico, en el que la luz, ese espectro de partículas elementales, nace dentro de sus páginas e ilumina nuestro camino.

Enhorabuena a Dionisia García por “La apuesta” y por su merecido premio.



*A lo oscuro por lo más oscuro; a lo desconocido, por lo más desconocido




                                                       ÁNGELA MALLÉN


REVISTA ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO FEBRERO 2017 

martes, 17 de enero de 2017

Por una semiosis poética. Recensión del libro "El hacha de plata" de Miguel Veyrat. Por Anna Rossell





POR UNA SEMIOSIS POÉTICA







Miguel Veyrat, El hacha de plata
La Isla de Siltolá, Sevilla, 2016, 149 págs.



La poesía de Miguel Veyrat (*Valencia, 1938) escapa a cualquier definición; la rehúye. Es precisamente esta esencial intención lo que mueve a su autor a su insurrecta escritura. No por capricho estético o lúdico-experimental, sino por una radical voluntad de indagar, de arrancar sentido (nuevo) al sistema de signos de que nos valemos para comunicarnos. Veyrat –de espíritu ilustrado y semiólogo- manifiesta su insaciable sed de conocimiento explorando el lenguaje más allá de sus límites. Inconformista e iconoclasta, hace de la heterodoxia su herramienta más útil para rastrear nuevas posibilidades significativas y construir una compleja y rica semiosis, que la voz poética reivindica para conferir al ser humano la genuina cualidad de ser: 

Creyó entonces que creía en la li/bertad de violar el sistema/de la propia lengua. Y envolverse/con ella en la red amarilla/de la locura. Deber innato de todo/intérprete de todo escriba/en su quietismo estético de una/muerte en vida donde creía/ser ala y –en efecto, no era nadie. (Tocados del ala).

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Miguel Veyrat
Veyrat no se limita a lo lingüístico; su semiótico proceso de escritura, reclama una libertad que lo trasciende, incorporando a su lenguaje una tupida red culturalmente connotativa, que, en progresión geométrica, lo hace exponencialmente fértil. La potencia expresiva y comunicativa de su poesía es por ello inconmensurable; adentrarse en su lectura, un reto y un placer intelectual. Poseedor de una vastísima cultura y paladín acérrimo de una escritura auténtica, el autor teje un denso universo semiótico que exige al lector exquisita atención y estar a la altura. No resulta fácil. Consciente de ello, Veyrat acompaña su poemario de un aparato de Notas Prescindibles & Alcabala de Deudas que, cada lector se verá impelido a completar, en función de su propio acervo de conocimientos.

Forma y fondo están en la poesía de Veyrat estrechamente fundidos al servicio del nuevo lenguaje: el poeta gusta de todo tipo de encabalgamiento, del uso heterodoxo de los signos de puntuación –o de su ausencia-, algún acento donde la ortodoxia no lo permite (o su falta donde lo exige), y entreteje en sus versos, ora parafraseando, ora aludiendo a ellos de modo subyacente, a un innumerable elenco de referentes: Esquilo, Séneca, Verlaine, Rimbaud, T. S. Eliot, Valdés Leal, Shakespeare, Heidegger, Merleau-Ponty y W. Stevens, Heráclito, A. Machado, Pessoa, Cernuda, Petrarca, Gonzalo de Berceo, V. O. Mateus, Léon Deubel, exponentes de la mitología griega o John Cage y el conjunto rapero estadounidense Rage against the machine… -son una pequeña muestra de una relación interminable-. Con todos ellos Veyrat urde una red que no se agota en lo intertextual sino que incorpora lo intercultural en el sentido más amplio:

[…] ¿Pero quién será/ese intervalo que hay entre yo y mi?/Paso horas en desclasificar lo infinitamente/ya clasificado, clasificables descono/cidos entre los intersticios del conocimiento. (El intervalo).

[…] Allá/donde la cuerda permanece/cortada tras el límite de la conciencia/
Allá donde vidieron palombiellas essir de so/la mar más blancas que las nieves/
contral cielo volar Allá donde/la sombra de la sintaxis morfológica/nunca las pudiera alcanzar Allá en donde son/[…]. (Se embebe la sombra mía).

Y dijo el mirlo antes de escuchar el disparo/que el silencio no era sino el caos/
en reposo. Y la música/con la poesía y otros dioses solamente sus/metáforas. Que la muerte nunca es/la verdadera iniciación/[…]. (Cage against the machine version (Fake blood’s Needle drop mix)).

Los nombres mencionados (y faltan tantos otros…) nos dan una ligera idea de los temas que aborda la voz poética, incansable filósofo: la percepción del tiempo y su huella, la muerte, la identidad, el caos, la belleza y la dimensión significativa del silencio. Y, contrariamente a lo que lo dicho pudiera dar a entender, la poesía de Veyrat no apela únicamente al intelecto, sino a lo irracional, y da poemas de extraordinaria belleza:

Ánima como el viento rojo/de los druidas,/daimon como el viento/de la libre palabra/
—el fuego prometeico/que ya rompe,/de la médula mana/como del fuego interior/que avanza/desesperada hasta el sol/y tiende el arco/de la vida por su centro,/como viento/
rojo a sus raíces —la poesía. (Rectificando Invenies).

Un poeta indispensable.

© Anna Rossell