martes, 21 de mayo de 2013

Dionisia García: Entre el lenguaje y la memoria, entre el clasicismo y la contemporaneidad. Por Natalia Carbajosa/ Dossier Dionisia "Dionisia García: Señales de una escritura poética luminosa"/2. Ágora-Papeles de Arte Gramático 1 Nueva Co-lección




DIONISIA GARCÍA: ENTRE EL LENGUAJE Y LA MEMORIA,

ENTRE EL CLASICISMO Y LA CONTEMPORANEIDAD

                                                   Por Natalia Carbajosa

 

 "Dionisia García conecta a un tiempo con el pensamiento clásico y con un aspecto muy llamativo de su propia contemporaneidad: el de las poetas españolas que, a la llegada de la democracia, inauguran un discurso poético con “autoridad”, de la que habían carecido sus predecesoras".
 
 
La poeta y profesora Natalia Carbajosa analiza la trayectoria de Dionisia García dentro de la poesía escrita por mujeres en España a partir de los 1970, y repasa los temas recurrentes a lo largo de la obra de la poeta (la memoria, los objetos, lo aforístico…).

                               


Cerca del oráculo de Trofonio, en Lebadea (Beocia) había dos manantiales, en cuyas aguas debían beber los consultantes: la fuente del Olvido (Lete) y la de la Memoria (Mnemósine). Lete pasó a ser alegoría favorita de poetas (el Olvido, hermano de la Muerte y el Sueño) y de filósofos (antes de volver a la vida y hallar otra vez un cuerpo, las almas bebían este brebaje, que les borraba de la memoria lo que habían visto en el mundo subterráneo). Por eso, según Platón, saber es recordar: es volver una y otra vez a Mnemósine, que nos recuerda que no venimos de la nada.

En una obra singular dentro de la trayectoria de Cesare Pavese, Diálogos con Leucó, Mnemósine le explica a Hesíodo que la memoria no es sino el recuerdo de la vida inmortal, esa que los mortales han de “recordar” para difundirla entre ellos mientras estén en el mundo. El hombre es esencialmente tiempo, un tiempo finito, pero su contribución al continuum de la civilización, constantemente reconocido como tal por el arte y la filosofía, de algún modo lo vincula, en efecto, con la inmortalidad. Incluso en estos tiempos en que la realidad inmediata nos acucia con sus sobresaltos, hay espacio, a poco que nos resistamos a sus vaivenes, para esa medida paralela del tiempo a la que nos conduce la memoria.

Qué somos sino memoria.” Son las palabras con las que Dionisia García comienza su Poética en la antología En voz alta: Las poetas de las generaciones de los 50 y los 70, publicada en Hiperión en 2007. No solo eso: uno de sus primeros poemarios, acaso el primero que la dio a conocer fuera del ámbito local, se titula, precisamente, Mnemosine (Rialp, Colección Adonais, 1981). Y dentro de él, en el poema “Memoria”, la poeta actualiza el mito de la diosa y nos presenta a un Zeus que, dejando a un lado los oropeles del poder, cae asombrado ante la cualidad de Mnemosine, trocando violencia por amor. Así se desprende de los versos finales:

     Agónico temblor entre los muros,
     batalla singular alentó el canto,
     hasta temblar las cítaras, con besos,
     y amar en Mnemosine la memoria.


En su reivindicación de la memoria como elemento vertebrador de la poesía, Dionisia García conecta a un tiempo con el pensamiento clásico y con un aspecto muy llamativo de su propia contemporaneidad: a saber, el de las poetas españolas que, con la apertura a la democracia de finales de los 70 del siglo pasado, inauguran un discurso poético con una firmeza (léase “autoridad”) de la que habían carecido sus predecesoras, abrumadas como estaban por el estereotipo de la “poetisa-ruiseñor”, que solo habría de ocuparse de temas románticos y domésticos (con excepciones notables como la de Ángela Figuera o Carmen Conde, entre otras). Parte de esta nueva actitud la refleja la apropiación que hacen las autoras de los mitos clásicos, a menudo reescribiéndolos bajo un nuevo prisma (el de la voz femenina que habla y actúa, en lugar de permanecer pasiva). Muchos son los ejemplos, tal como apunta Mª Dolores García Selma en su artículo “La búsqueda de una identidad literaria: un siglo de poesía escrita por mujeres”, publicado en Empireuma en 2004: Cordelia en Clara Janés, Dafne en Juana Castro, Lilit en Andrea Luca… Mnemósine en Dionisia García, podríamos añadir.

Esta técnica de apropiación de mitos con el fin de darles un nuevo sesgo que nunca antes habían tenido, no es nueva en la poesía escrita por mujeres: ya en el Modernismo angloamericano, con figuras como H.D. (Hilda Doolittle), que dio voz a personajes como Helena de Troya, Eurídice o Casandra, observamos cómo las poetas contemporáneas son capaces de asumir la tradición clásica con un espíritu crítico, a menudo lúdico y siempre opuesto a una única interpretación: penetran, por fin, en el Sancta Sanctorum de la sabiduría (no es casual que en tiempos de Virginia Woolf, por ejemplo, las mujeres tuvieran vetado el acceso a los estudios de filología clásica), y nos lo devuelven tamizado por el collage de la modernidad.

Pero la nueva tradición, si se permite el oxímoron, que inauguran las poetas españolas en los 70, no sería más que fuego de artificio si no hubiera conocido una continuidad. Continuidad que no puede ni debe descansar en la novedad constante: al contrario, si ha de afianzarse, la primera herramienta a disposición de sus artífices no es otra que el lenguaje, amplificado con resonancias tanto culturales como vitales. Y aquí, al igual que en el caso de los usos desacostumbrados de la tradición, las poetas se ven en la necesidad de buscar un modo de expresión en el que puedan reconocerse; algo así como dotarse a sí mismas de la voz con la que hacen hablar a sus personajes mitológicos, libre de pensamientos adoptados y ecos de modos de vida no elegidos. En palabras de Olvido García Valdés:

     "No se puede partir de lo dado, de una lengua-pensamiento que una forma de vida o de cultura conforma, la nuestra, una lengua históricamente patriarcal. Que las mujeres construyan en ella sus poemas o novelas, que piensen en esa lengua, necesariamente va arañando, añadiendo, contradiciendo, limando, socavando o destruyendo juegos del lenguaje, expresión que es su pensamiento y modo de ver el mundo".

En el caso de Dionisia García, la evolución formal de los libros posteriores a Mnemosine permite descubrir cada vez con más claridad la naturaleza de su pensamiento, su capacidad para tomar las riendas de su propia expresión. Curiosamente, ese punto de partida que supuso su atención a la memoria como instrumento del tiempo y construcción cultural a un tiempo, sigue presente en gran parte de sus libros posteriores: Interludio (1987), Lugares de paso (1999), El engaño de los días (2006) o el muy reciente Señales (2012). Todos ellos hablan, desde su misma presentación, de esa voluntad de no quedarse confundida (engañada) por el tiempo finito de los hombres, sino de seguir los indicios (las señales) que llevan a otra dimensión temporal, alentada por la diosa, en la que las circunstancias personales (los lugares de paso de la vida) adquieren proporciones relativas. He querido destacar, para los propósitos de este artículo, dos recursos estilísticos que singularizan la poesía de madurez de Dionisia García y acentúan su cualidad articulada: la atención a los objetos, por un lado, y su cualidad aforística por otro (no hay que olvidar que la autora también ha publicado libros de aforismos, como Voces detenidas (2004) y El caracol dorado (2011)).

La poesía de Dionisia García, en efecto, está llena de aforismos sorprendidos en mitad de una estrofa. Muchos de ellos expresan ese camino de ida y vuelta, ese fluir inacabado que es la vida en la percepción de la autora: “Al regresar prefiero traer lo más lejano, / aquello que llegando ilumina los sueños.” Dionisia García, además, conoce el privilegio de haber llegado (y seguir en ella) a una edad avanzada, con lo cual la relación de sus versos con el tiempo está llena de significado concreto, en absoluto ligada a una abstracción indefinida: “Me detiene la nada cristalina / y le entrego momentos / de esta vida de más que tanto aprecio.” Es un tiempo plagado de contemplación (“Una sola mirada perdurable”; “y atiende la mirada / esa hermosa ebriedad tan pasajera”) y de lenguaje (“convivir todavía con las palabras claras”).

Pero ese lenguaje sereno, de tono aforístico, a su vez, se apoya inequívocamente en los objetos como verdaderos “lugares de paso”: desde la lejana taza de Silesia de un libro temprano, Diario abierto (1989), hasta el rosal de un patio vacío en Señales, los objetos cotidianos se nos describen como hitos en ese camino que desde el principio de sabe fugaz y remiso a dejarse aprehender con la promesa de acumular bienes. No, Dionisia García no se aferra a los objetos que asoman en sus poemas; simplemente los envuelve con su mirada, deja que despierten evocaciones en ella y después, con la sabiduría de quien desde niña ha conocido la experiencia de la pérdida y la dureza de la vida en el campo, los deja ir. El tono meditativo de sus poemas no se presta al juego lúdico entre el significado y su referente. Sin embargo, la desprendida comunicación que la poeta establece con las cosas es indicio también de su contemporaneidad; pues nadie que escriba después de las vanguardias pictóricas de principios del siglo XX, que descubrieron para todos la cualidad no instrumental de los objetos, puede escribir sin tener esto en cuenta. Menos aún el poeta, que utiliza su objeto por antonomasia (la palabra) suspendiéndola precisamente de su cualidad instrumental inmediata, del intercambio comunicativo cotidiano.

Dionisia García es, pues, una poeta de tono clásico, de sabiduría contrastada (su aceptación de la vejez recuerda en ocasiones a la de la lírica arcaica griega), de cierto animismo hacia el objeto de la naturaleza y de la civilización (no por casualidad algunos de sus poetas admirados son Hopkins y Keats, que reverenciaron al árbol y a la urna griega respectivamente). Poeta que hunde sus raíces en la memoria y sus efectos a largo plazo, en el “saber es recordar” platónico. Y que incluso en sus memorias de vida interior, publicadas en 2009, se nos presenta como una niña que atrapa el tiempo en el vértice de su mirada, simplemente un instante convertido en eternidad, para soltarlo después sin dolor inútil. Por eso los versos finales de su poema “Edad tardía” no nos suenan a epitafio, sino a palabras fluyendo en la corriente, lo mismo que las del poeta cuyo nombre está escrito en el agua:

     No vendas por tan poco cuanto es tuyo.
    Déjate merecer. Has sido y estás siendo.
    Arriesga hasta el final con insistencia.

Has sido y estás siendo.” El lenguaje como la casa del ser (Heidegger). La principal tarea del poeta en la vida, ser, ayudado por el hilo de la memoria y el poder de las palabras. Res et verba: el objeto hecho palabra. Clásica y contemporánea, así es la poesía de Dionisia García.

                       

 

Natalia Carbajosa es Doctora en Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca y profesora de la Universidad Politécnica de Cartagena. Ha publicado libros y artículos en editoriales nacionales y extranjeras sobre sus principales líneas de investigación, desarrolladas en proyectos con la Universidad de Salamanca: Shakespeare y el teatro isabelino, poesía modernista norteamericana (H.D., Wallace Stevens) y poesía española contemporánea (Claudio Rodríguez, Jesús Hilario Tundidor).

En la actualidad, realiza investigaciones sobre los poetas del lenguaje (Rae Armantrout) y poesía comparada (española y anglonorteamericana). Ha publicado traducciones de poetas como H.D. (2008), Scott Hightower (2012), una antología de poetas contemporáneas norteamericanas (2012) y Kathleen Raine (2013), aparte de poemas sueltos y reseñas en revistas en las que es colaboradora habitual (El coloquio de los perros, Jotdown). Además, es autora de libros de poesía y relato.

                                                                                ÁGORA DIGITAL MAYO 2013

sábado, 18 de mayo de 2013

La poesía de Dionisia García en el nuevo siglo. Por Francisco Javier Díez de Revenga. ÁGORA 1 COLECCIÓN NUEVA

 
DOSSIER. DIONISIA GARCÍA: SEÑALES DE UNA ESCRITURA POÉTICA LUMINOSA/ 1/ FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA

"Incluso a oscuras, la poesía de Dionisia García es toda claridad."
 

 

La poesía de Dionisia García en el nuevo siglo

(2001-2012)

 

por Francisco Javier Díez de Revenga
Universidad de Murcia 

 
El nuevo siglo sorprende a Dionisia García en su labor constante e irrenunciable de excelente creadora de la mejor poesía, una poesía de la luz, de la claridad, como lo ha venido siendo en su ya dilatada trayectoria de excelente escritora. Incluso a oscuras, la poesía de Dionisia García es toda claridad. Un libro suyo, publicado en una preciosa edición bilingüe en Italia, se titula Anche se al buio (Aun a oscuras) (traducción al italiano de Emilio Coco, Bari, Levante Editori, Quaderni della Valle, 2001). Se trata de veinte poemas rigurosamente inéditos y escritos para esta edición, cuyo destino final ha sido poder leerlos también en italiano. Y con ellos se incorpora nuestra poeta al nuevo siglo mostrando no solo su la vigencia de su laboriosa actividad literaria sino la alta calidad de su inconfundible palabra poética.
 
Es interesante, cuando de una autora de tanta calidad como Dionisia García se trata, ante un nuevo libro, plantearse objetivamente cuáles son las novedades respecto a su trayectoria anterior, tan seria como impecable. Y también cuáles son las permanencias, aquellos elementos que mantienen el fuego de la poesía con el mismo vigor, con similar poder de seducción. Naturalmente, como no podía ser de otra forma, Dionisia García aporta en este libro avances sustanciales respecto a su mundo poético anterior, que no han de pasar inadvertidos al lector atento. Desde luego, el más importante es el estrictamente temático. La presencia del mundo, de nuestro mundo, el paso de los días, los paisajes amables, escenarios y ambientes vitales, en los que nuestra vida transcurre, están sometidos a ley severa: el tiempo los transforma y destruye y la muerte los acoge inexorable, como recibe a los humanos que los habitamos. Trascendencia, superación de estos límites es lo que Dionisia propone para su lector (y, lógicamente, para ella misma) basándose en un destino final, misterioso, secreto, pero seguro. Preguntas sin respuesta, indagaciones sin resultado no han de hacer desfallecer al alma que transita valles y caminos en busca del amado, definitivo y fiel, siempre esperando, siempre acogiendo.

Instaura Dionisia García ahora en su poesía una función consoladora, como lo son esos ambientes que ella frecuenta en este libro (el interior de un templo, un momento de siesta, un campo lleno de vides, una soleada mañana). En dos ocasiones manifiesta la escritora encontrarse bien, como en monte Tabor, dispuesta a construir esas tres tiendas que jamás se llegaron a levantar. Por medio de una palabra muy eficaz y seductora, el lector también llega a encontrarse bien en algunos momentos, aunque en otros se ve implicado en las preguntas sin respuesta, en las investigaciones sin resultado. Pero, por encima de todo, está creer, creer en la palabra y en el contenido de esa palabra: misión difícil, por no decir imposible, cuando de la palabra están construidos los propios poemas. Aun a oscuras, también a oscuras, incluso sin luz, la poesía de Dionisia posee la claridad que le aporta su propio mundo poético, sus paisajes, sus estancias luminosas, el campo, la luz sobre el monte, el sol sobre la viña, que no compensa, sin embargo, la falta de esa luz que aún permanece oculta.

El lector advertirá, entonces, qué es lo que permanece del mundo poético anterior en este nuevo libro de nuestra autora: el agudo sentimiento del paso del tiempo y el canto elegíaco de la pérdida de lo que antes tuvimos y hoy no poseemos, porque el transcurso de los días todo lo cambia y destruye. La búsqueda de la paz, por encima de los trabajos y los días, el refugio en la memoria de tiempos que fueron más felices y que el olvido, sin embargo, no ha conseguido destruir. Tiempo, como herida, y memoria como consuelo, en esta palabra nueva de Dionisia se concentran para lograr una efectividad poética indiscutible.

Y permanece también la andadura suave de su verso libre, enriquecido con frecuencias en el endecasílabo y en el heptasílabo, la naturalidad de la expresión, la andadura armonizada de las estructuras versales perfectamente adecuadas a las frases elegantes y sobrias. Permanece también el esplendor de una brillante naturaleza mediterránea, suministrada con decoro y con medida. Pero todo se transforma ante las nuevas inquietudes, ante las interrogaciones, ante las promesas, y sobre todo. ante la esperanza de algún día desvelar lo oculto, ya en la otra orilla.

La trayectoria poética de Dionisia García alcanza en su siguiente libro, ya de 2006 (Barcelona, Tusquets, Nuevos Textos Sagrados), El engaño de los días, una intensa renovación, aunque
permanecen muchos de los rasgos que han caracterizado sus preocupaciones poéticas y su estilo. Dionisia García es ante todo una inteligente indagadora del mundo real, del entorno físico, pero también vive su poesía bajo la poderosa presión del acontecer metafísico del tiempo, de su imparable transcurrir, mientras el mundo contemporáneo angustia con sus crueldades y errores. Virtudes humanas del vivir cotidiano, pero también sentido de la trascendencia de la vida, de la inquietud ante la muerte, de la serenidad de haber sabido vivir lo contemplado, retenido en la memoria, aceptación final del existir sentenciado y finito.

Adviértese en esta última entrega poética de Dionisia García un acendrado senequismo, una visión rigurosa de una realidad aceptada disfrutando de lo que hay que disfrutar, gozando del instante que surge con su belleza y envuelve nuestra existencia y la reverdece, pero también siendo consciente de hay enemigos que quiebran la armonía y que deben ser denunciados. Dionisia García canta los mejores días, que son aquellos en los que el ánimo, libre de todo cuidado, emprende gozosamente los trabajos, y encuentra placer en los quehaceres predilectos, entre ellos el acto indeleble e irrepetible de crear el poema, mientras que el espíritu se eleva para contemplar la naturaleza. Las tierras que nos rodean, las calles de la ciudad que habitamos, el mar siempre cambiante y seductor con su profundidad, su belleza y su misterio, el cielo y los espacios que nos dejan ver la lejanía, llena de asombros, el soplo del viento, lo destemplado del invierno, la ansiedad de la primavera y el inmenso sol de agosto. Y junto a ello, una especial ascensión hacia lo más trascendente, la confianza en un destino final, eterno sobre el tiempo entre lo que fue y de lo que será en todos los siglos.

Senequismo militante culminado en el espléndido poema “Mater optima”, que confirma la devoción hacia nuestro más genuino clásico y determina desde el centro mismo del libro el desarrollo de las tres partes en que Dionisia ha divido su poemario: “Frente al invierno”, “La cierta referencia” y “A pesar de las ruinas”. Si en la primera de estas secciones reúne evocaciones de un pasado revivido en la memoria y por la palabra poética, en la segunda acude al presente, a los que conviven los días y los trabajos, para centrar en la tercera la reflexión del destino, con trascendentes evocaciones del mundo presente, de la realidad y de la aventura del vivir diario (mercaderes y especuladores, crimen y guerra bien presentes, como en el Jorge Guillén de la madurez y la senectud), para concluir en un sorprendente epílogo, que, por encima de todo, merecen vivirse los días desde esta atalaya privilegiada que sólo el tiempo permite, en espera de un sereno y resignado final, apreciado otra vez de forma senequista, altiva y dignamente aceptado. Porque, querámoslo o no, este mundo humano no está bien hecho, como enérgicamente cantó el poeta de “Cántico” y “Clamor”.

Interesan los instrumentos de que se ha valido en esta ocasión Dionisia para crear este mundo poético tan rico y, en muchas ocasiones, complejo. En primer lugar ha logrado un clasicismo en la expresión envidiable, marcado por la serenidad de un estilo natural, de una expresión verbal muy rica y variada. Cada palabra, cada verso llevan consigo la precisión que impregna la andadura rítmica de una elegancia natural, renacentista, clásica, a la que contribuye una sólida tradición literaria: descubrimos en el libro, con gran gozo del lector exigente, dulces prendas, ruinas (“superbi colli”), “ubi sunt”, edad de oro, “hortus conclusus”, “locus amoenus”, consolación de la filosofía y de la poesía, noche de San Juan, “carpe diem”, aventura del relevo, “siste viator”, entre Lucrecio y el ya citado Séneca, mientras se canta la amistad y se ensalzan los valores de la senectud, como si el mismísimo Cicerón anduviese entre tantos versos acordados con sentimiento y verdad, mientras el abuso de los poderosos, la agresión y la violencia, el maltrato de los más débiles, el crimen, la guerra y la muerte se hace presentes ante el oscuro mal de soledad y vacío.

Como Jorge Manrique, Dionisia proclama un claro y decidido “no se engañe nadie, no”, evocado precisamente en el título del libro. La vida es como es, pero ha merecido la pena, aun así, vivirla. Poesía comprometida con nuestro mundo y nuestro tiempo, poesía de denuncia y de protesta, que avanza sobre el universo poético habitual creando conciencia, inquietando al lector y comprometiéndolo con nuestro presente, vivo y real, en un libro que habrá de constituir referencia obligada, mientras se sufre el engaño de los días.

En 2007 Dionisia García publica El árbol (L’albero) (traducción al italiano de Emilio Coco, Bari, Levante Editori, I Quaderni di Abanico) en edición bilingüe español-italiano, un poemario familiar y entrañable, en el que Dionisia reúne una serie de composiciones que se encuadran en lo más íntimo de su existencia cotidiana: la familia. Está bien que un libro así se haya publicado precisamente en Italia, país de tradiciones severas entre las que la familia, casi tal como la entendemos aún los españoles, es tan importante.

Pero estos poemas de Dionisia García tienen además una más intrínseca significación metafísica. El libro se titula El árbol y en su primer poema se define cuál es el sentido real de ese árbol, sin duda el árbol genealógico, el árbol de la ciencia personal que unos seres plantan un día, y del que van naciendo ramas, y de esas ramas otras ramas, hasta construir la frondosa realidad que se contempla en el atardecer junto al mar. Las ramas surgen sobre el tiempo mientras cuatro generaciones diferentes llegan a compartir una existencia común. Y los lazos que unen estas ramas no son sino el amor, la entrega, el respeto, la convivencia que enriquecen la savia e un árbol ya mítico, convertido en auténtico monumento de entrañable humanidad.

Están presentes en este libro de poemas, admirablemente editado, al cuidado de Lucia y Emilio Coco, e ilustrado en la portada con un hermoso dibujo de José Luis Martínez Valero, algunos motivos literarios profundamente enraizados en la poética de Dionisia García, como lo son la contemplación del tiempo que trascurre y el canto de las cosas que van desapareciendo, porque en ellos, tiempo y cosas, está la vida misma en su imparable fluir, con sus habitaciones vacías, con las partidas hacia viajes quizá de retorno inseguro; los trabajos y los días, que se buen compensados, de una forma total, plena, con la visión de este árbol de raíces profundas que, con el tiempo, se van fortaleciendo con nuevas ramas, de las que surgen criaturas entrañables, contempladas con el arrobo del amor familiar, pero sentidas como una prolongación metafísica de la propia existencia.

Y está presente también, en toda su lucidez, el estilo elegante, los versos bien acompasados, los elegantes endecasílabos que este libro aporta con generosidad sin límites, mientras el leguaje descargado de artificios fluye con la naturalidad a la que la escritora nos tiene gozosamente habituados con su nunca abdicado buen decir, con un estilo noble y sereno.

Nos hallamos, por tanto, ante una poesía de alta espiritualidad, desarrollada en el ámbito del amor familiar, de la realidad doméstica, pero entusiasmada ante la riqueza de la humana naturaleza capaz de renovarse incesantemente, como es mítico árbol al que vemos crecer a lo largo del libro, con su alto ropaje y con su abundancia, orgulloso, mostrando su pasado entre las hojas y ofreciendo la verdad de unos rostros y de unos nombres. Así nos lo dice el primer poema del libro, “Comienzo”, un poema iniciático y programatorio, en el que, con autenticidad, se avisa de lo que vendrá después: rostros y nombres, sensaciones entrañables y pasión por la vida, contemplación del progreso humano y la naturaleza llena de sustancia, de existencia.

Este poema alfa abre el libro mostrándonos ese nuevo mundo de la celebración como una realidad gozosa. Celebraciones y gozos, pero también nostalgias y habitaciones vacías. Y el poema omega, el que cierra el volumen, nos muestra a un “mal viajero” buscando sus raíces en Malta, la no menos mítica isla mediterránea, cuna de caballeros y refugio de corsarios, en la que hay raíces entrañables que son evocadas al lector con la serena contemplación de quien besa una tierra como el que besa sus propias raíces, en esa “Búsqueda de unas huellas”, urgente y abnegada para quien, peregrino sufrido, llega a al tierra de sus orígenes y se entusiasma con unción, mientras ve en San Giovanni un Caravaggio. Más no puede pedir el mal viajero. Y más no se puede decir para cerrar este libro de viajes y regresos, de encuentros entusiastas y de separaciones tristes, de recuerdos de los que ya no están, de vivencias personales que se universalizan porque entrañan sentimientos de todos y hacen al lector sentir de cerca la pasión por la vida, que es lo que, sin duda, sigue distinguiendo la poética de Dionisia García, ahora de una forma aún más declarada, aún más clara. Un poema “In vino veritas”, definirá bien el sentido vivo de la celebración, y de la elegía al mismo tiempo, que supone la vida y, en este caso con tono de anacreóntica, que define a todo el poemario.

Un buen libro este de Dionisia García que se une a su ya sólida trayectoria reconocida dentro y fuera de nuestras fronteras regionales y nacionales, y a la que una selecta crítica no hace sino valorar y elogiar como una de las palabras poéticas más originales de la poesía de entresiglos.


Tras seis años de silencio poético, Dionisia García publica, en 2012 (Sevilla, Renacimiento, La Calle del Aire), Señales, su duodécimo libro de poemas, en el que confirma la inteligencia y calidad de su ya nutrida trayectoria poética. Y, de nuevo, como ha ocurrido con sus libros anteriores, hay que advertir que, aun siendo muy fiel a sí misma, a su inconfundible sello personal, a su peculiar estilo, incorpora interesantes novedades de contenido muy intenso, por lo que podemos decir que su lírica se renueva y se regenera en este Señales, de tan enigmático título. Aunque hay que asegurar que, tras lectura entretenida, el tal título se descifra, y queda, como escribiera Salinas, «todo más claro». Las señales son los signos y los avisos que nos informan de que algo puede suceder o acontecer en un futuro inmediato.

Recuperamos en esta nueva entrega poética a la autora comprometida con la vida y con el mundo contemporáneo, con la vida que es posible evocar entre dichas y gozos, y con el mundo de hoy, tan detestable y censurable. Porque, en esta ocasión, Dionisia profundiza en una poesía moral, en una literatura ética, que ya se anuncia en el poema obertura o prólogo que abre la sólida estructura del libro, y que afirma la inutilidad de la tristeza. Es el poema de la celebración de la vida, que supera el dolor, la tristeza y el llanto, en la naturaleza floreciente y hermosa, en el amor y en la convivencia con los demás. Es prólogo, en efecto, este poema de un libro muy sabiamente construido, ya que, tras él, los cuarenta y ocho poemas siguientes se ordenan en dos secciones de veinticuatro: la primera, titulada con admirable y muy significativo oxímoron, Sinfonías quebradas. La segunda, titulada no menos reveladoramente Archivo inédito. Un último poema, situado en epílogo, completa las cincuenta composiciones del libro, sabiamente ordenado.

En la primera parte domina la ética de la palabra, y se abre la sección con un poema metapoético, en el que la poesía redime y muestra su condición de duradera, como una especie de legado que perdura. Por lo menos es lo que ella desea, en un contexto en el que no hay contrarios que aflijan. Pero, enseguida, como había hecho en libros anteriores, se suceden las visiones censuradas de la realidad circundante y no sólo se evocan los sinsabores, los enemigos de siempre, que diría Jorge Guillén, sino que se denuncian y censuran injusticias y atropellos. Y vuelven a aparecer motivos de alta clasicidad, las lacrimae rerum del gran Virgilio o el angustiado ubi sunt. Y, del mismo modo, se sucede la denuncia del exterminio, como en el poema “Los zapatos”, con Auschwitz como escenario; o el poema “Cercos”, donde se delata el mundo cercado, el mundo de impedimentos, prohibiciones y fronteras y de alambres de espinos; o, desde una vertiente de renovada poesía social, en estampa rural neorrealista, se denuncia el injusto trabajo de unos aceituneros desamparados en un frío invierno, en “Primer trabajo”. Y cuando la injustica es muy grande, permanece el consuelo de que “de su pasar no quedará memoria / ni tampoco vestigio de estos versos”.

En la segunda parte, Dionisia, en la misma línea de recuperación del tiempo y del gozo de la naturaleza, rescata materiales de archivo que han permanecido inéditos, como parece sugerir el título de este segundo sector, nutrido por el paso del tiempo y la memoria. Aunque aquí, los que dominan son los seres que comparecen y que, antes que nosotros, en el mundo estuvieron, aquellos por los que la escritora se pregunta, desde el maestro Horacio, tan ético, tan clásico, tan censor, hasta criaturas que escribieron y que dieron su vida en sacrificio mientras sus versos permanecen indelebles entre nosotros: Osip Maldelstam, que murió cautivo en la fría Rusia de Stalin; o Walter Benjamin, que perdió su vida en un otoño español de posguerra, en Port Bou, cuando huía de los nazis; o el joven Serguei Esenin y la inolvidable Sylvia Plath, cuyos suicidios segaron vidas creadoras que ahora viven en la leyenda. Y, por qué no, García Lorca, evocado en su “trayecto amargo”, que mantiene viva la llama de su fuerza poética, mientras en otro poema oímos la inolvidable voz de Édith Piaf

Un poema, titulado “La misma melodía” nos da la clave de estas Señales: el mar sigue batiendo la orilla, siempre el mismo, siempre distinto, sin que podamos entender por qué, triunfando sobre el tiempo, que también tiene en este libro estancias para recordar. En definitiva, una excelente nueva entrega poética, que confirma la calidad y la nobleza de una escritora singular.


                     Francisco Javier Díez de Revenga es catedrático de Literatura española en la Universidad de Murcia. Miembro de la Real Academia sevillana de las Buenas Letras.

                       ÁGORA DIGITAL MAYO 2013

PRESENTACIÓN DEL DOSSIER DEDICADO A DIONISIA GARCÍA: SEÑALES DE UNA ESCRITURA POÉTICA LUMINOSA


                                                               DOSSIER 

                 DIONISIA GARCÍA. SEÑALES DE UNA ESCRITURA POÉTICA LUMINOSA

El primer número de la revista Ágora- Papeles de Arte Gramático, en su nueva etapa, que nombramos como Colección Ágora de Arte Gramático, presentará un dossier amplio, bibliográfico, dedicado al estudio y homenaje de la poeta DIONISIA GARCÍA.

Agradecemos los textos pedidos para este dossier, de autores como Francisco Javier Díez de Revenga, David Pujante, Clara Janés, José María Alvárez, Ángela Mallén, Natalia Carbajosa, José Luis Martínez Valero, José Mª Piñeiro.

En esta bitácora iremos avanzando una selección de los textos, que en septiembre
podréis leer en el nuevo número impreso en papel y en formato de libro electrónico de Ágora-Papeles de Arte Gramático.

                                               F.M

 

       ÁGORA DIGITAL MAYO 2013

sábado, 11 de mayo de 2013

EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2013.

FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2013



Feria del Libro de Madrid

El sábado 8 de Junio, de 19.30 a 21.30, estaremos en la caseta núm 222, de la editorial Renacimiento, en la FERIA DEL LIBRO DE MADRID.

Fulgencio Martínez, director de la revista, firmará ejemplares de sus libros publicados en Renacimiento, Prueba de sabor, El cuerpo del día y León busca gacela. Podréis también adquirir ejemplares de números no agotados de la revista Ágora-Papeles de Arte Gramático, como el especial dedicado a Vladimir Holan, del que hemos hecho una pequeña ampliación de la tirada.


Enlace a la página de la Feria del Libro de Madrid.
Firmas el 8 de junio. Tarde. caseta 222. Luis Alberto de Cuenca. Fulgencio Martínez.

http://www.ferialibromadrid.com/firmas.cfm?pagina=4&calendaractividades_dia=8&CalendarActividades_mes=6&Cale

domingo, 28 de abril de 2013

Histórico. El núm 9 de Ágora-Papeles de Arte Gramático. Vladimir Holan. Clara Janés

REVISTA ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO EL NÚMERO DE LA REVISTA DEL QUE ESTAMOS MÁS ORGULLOSOS

                                                                                                    A Clara Janés 


Recuperamos las palabras que dedicó la revista digital Eldigoras.com, dentro de sus sección revistas literarias, a la aparición del número 9 de Ágora dedicado al poeta checo VLADIMIR HOLAN.
Enlace:


Revistas recibidas
www.eldigoras.com/eom


Ágora
Papeles de Arte Gramático
(Murcia)




Hay cualidades de rareza especial en los mundos literarios, una de ellas es la humildad. Cuando Fulgencio Martínez me comentó por correo electrónico la existencia de Ágora no pude imaginar que se tratase de una publicación tan densa y coherente. La distancia entre Murcia y Barcelona no es demasiada y, sin embargo, qué poco sabemos en la capital catalana de lo mucho y bueno que se cocina en Murcia. Ahora, hojeando y leyendo la revista que dirige Fulgencio Martínez sé que no sólo es un buen poeta, sino también un magnífico director y que su equipo de dirección y redacción merece un justo reconocimiento.
Ágora es una revista cálida impresa en papel de rota blancura, casi crema, sobria en la presentación y variada en los contenidos. No es una revista de ámbitos reducidos, hay apertura de miras, diversidad y contrastes.
El último ejemplar publicado contiene un dossier dedicado a Vladimir Holan en el que colaboran Clara Janés, Soren Peñalver, Jesús Fuentes Ródenas, Juan Vicente Piqueras, José Luis Martínez Valero, Michela Rapetta y Fulgencio Martínez.
Las secciones habituales de la revista ofrecen una amplia nómina de autores en poesía, narrativa, crítica, ensayo, entrevistas, reseñas y noticias. La lista sería muy extensa y lo realmente importante son los textos.
Ágora ha publicado ya nueve números, hay que esperar y habrá que agradecer que publique muchos más.

                                REVISTA ÁGORA DIGITAL ABRIL 2013 (Histórico)

PODÉIS ADQUIRIR AÚN EJEMPLARES ATRASADOS DE ESTE NUM. 9 DE ÁGORA
EN LA CASETA DE RENACIMIENTO DESDE EL 8 DE JUNIO,EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2013 (Retiro, feria del libro, caseta 222)

Boletín digital Abril 2013 Revista Ágora I



DIGITAL Boletín  2
                                                                
                      SUMARIO

GALERÍA DE ARTE GRAMÁTICO
FERNANDO CASTILLO: Pinturas: Afrodita en el ágora / Retrato de Isabel /Espacio propio / Autorretrato.

ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA
5/ ANNA ROSSELL: Cuatro poemas en catalán, con traducción al español por la misma autora. Elogi de la discreció / Un dia qualsevol / Berlín, porta de Brandeburg/ M'ho he imaginat.
6/ FELIPE SÉRVULO: Tres poemas: Ahora que amaneces, Riah Mehdi, La puerta está entreabierta (inédito).
Nota a la sexta entrega de la Antología La escritura plural I

CO-LECCIÓN ÁGORA I
."Leve don", poema de David Pujante de su libro Animales despiertos, que edita Renacimiento.
.Dos poemas de Ariadna G. García, de La guerra de invierno (Premio internacional de poesía Miguel Hernández- Comunidad Valencia).
.Poemas inéditos de Cancionero y rimas burlescas (Cancionero de Acedo). Poemas textuales de Andrés Acedo y poemas visuales de Agustín Calvo Galán.

DIARIO DE LA CREACIÓN. Panorama de la poesía actual en español (poemas inéditos)
Venus Maritza Hernández (Panamá): La viajera.
Mercedes Mayol (Argentina): Rebeldía /Domesticar.
Mónica Caruso (Argentina): Aromas verdes / Contrastes.

EL MONO GRAMÁTICO
ACTUALIDAD DE MIGUEL ESPINOSA:
1. Descifrando a Miguel Espinosa. Por Ángel Montiel. (Presentación del libro "Miguel Espinosa, el autor emboscado", de J. L. Bellón.
2. "Historia del eremita", texto de J. L. Martínez Valero en la presentación del libro de Miguel Espinosa en la edición de Alfaqueque.

BIBLIOTHECA GRAMMATICA
El cazadero los libros, cuaderno de criterio de Fulgencio Martínez

.Por gracia del mirar. Notas sobre el libro de Eloy Sánchez Rosillo Antes del nombre. (Tusquest, 2013)
.La tierra de Aurora Saura. Comentario del libro Si tocamos la tierra. (El Bardo, Libros de la frontera, 2012)
.La vida en verso. Sobre el libro de Ginés Aniorte Liquidación por reformas (Renacimiento, 2013).

UT PICTURA
Fernando Castillo en conversación con Fulgencio Martínez: "La figura humana es mi lengua vernácula"



PRESENTACIÓN



En este Boletín de Marzo de 2013, destacamos la presentación de la Galería de Arte Gramático, con exposición del pintor Fernando Castillo. Al que dedicamos la sección que cierra la revista digital: Ut pictura, con una entrevista sobre su trayectoria artística.

Dos nuevas entregas de la Antología actual de poesía española: Felipe Sérvulo y Anna Rossell, dos poetas catalanes, el primero con obra en español, la poeta Anna Rossell con obra en lengua catalana y traducción por la misma autora.

En la sección Co-lección, poemas antológicos de poetas, algunos que nos avanzan poemas de sus obras recientes: David Pujante, Ariadna G. García. Destacamos el avance de un libro diferente, Cancionero y rimas burlescas, una colaboración del poeta visual Agustín Calvo Galán y de Andrés Acedo: un libro coordinado por Fulgencio Martínez, y que verá la luz en Renacimiento.

Abrimos de nuevo el Diario de la creación, con poemas inéditos de nuevos autores: las escritoras Mónica Caruso y Mercedes Mayol, desde Argentina, y Maritza Venus Hernández, desde Panamá.

El Mono Gramático presenta dos artículos sobre sendos libros que ponen de actualidad al novelista y ensayista murciano Miguel Espinosa.

En Bibliotheca Grammatica, finalmente, tres comentarios de Fulgencio Martínez, dedicados a los recientes libros de poesía de Eloy Sánchez Rosillo, Ginés Aniorte y Aurora Saura.


Los contenidos pueden verlos en el blog:
www.diariopoliticoyliterario.blogspot.com

Hemos introducido entradas directas a los contenidos de los boletines digitales MENSUALES de la revista. Los de Abril, pueden leerlos en la entrada: Ágora DIGITAL 1 ABRIL 2013.

Los Boletines mensuales y otras noticias de la revista pueden consultarlos en el blog en construcción de la revista Ágora-Papeles de Arte Gramático:


CAESAR NON EST SUPRA GRAMMATICOS



sábado, 27 de abril de 2013

Novedades de contenidos a partir de Mayo


A partir del mes de mayo (2013) publicaremos en estas páginas una selección de contenidos, de diversas secciones de la revista Ágora, que podréis leer en el próximo número 1 de Ágora-Papeles de Arte Gramático.Nueva Colección. Ágora de Arte Gramático.

Daremos, especialmente, contenidos del dossier bibliográfico dedicado a la poeta Dionisia García.

La revista reiniciará, el próximo curso, su andadura. Retomando el camino difícil de la calidad y la comunicación que iniciamos en el año 1998.

en Murcia, a 27 de abril 2013

Director
Fulgencio Martínez